Porque a veces él llama. Y a veces llamo yo.
Porque me gusta su pelo y su perfume que se impregna en la piel.
Porque todavía no me he memorizado los lunares de su cara y por ahora solo recuerdo uno del lado izquierdo de su boca.
Su boca.
Porque es tan
Porque me encanta sentirme rodeada por sus brazos. Me encanta.
Porque su risa me vuelve loca y su mirada me hipnotiza.
Porque es él, y porque le quiero como a pocas cosas. Y me despido porque el teléfono suena.
Esta vez llamó él.
